11/12/08

«El avance en las telecomunicaciones no trae necesariamente progreso»

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Buscant per la xarxa ens hem trobat aquesta entrevista. De fet som prolífics en proposar la visió crítica d’en Carles Sedó respecte alguns usos de les tecnologies associades a l’informació i la comunicació. Així com no parem d’escoltar -per totes bandes- les seves potencialitats, en Carles ens recorda -novament!- alguns elements que no hem d’oblidar.

Necessàries, però no per això imprescindibles…  

 

 

«El avance en las telecomunicaciones no trae necesariamente progreso»  

Font: El Comercio Digital. 11 de novembre de 2008.
Accedeix a la notícia original clicant aquí.  

«La empresas de comunicación tienen una apariencia benigna y amable, pero sus intenciones son poco confesables y no abogan precisamente por la libertad». Rotundo, pausado y a la vez distendido, Carles Sedó pronunció ayer una charla en el palacio deValdecarzana, dentro de las Jornadas sobre tecnología y exclusión promovidas por la asociación Abierto Asturias. El técnico de la ONG Educación para la Acción Crítica no dudó en denunciar lo que él denomina «esclavitud tecnológica», de la que afirma que «los jóvenes son sus principales víctimas».

-¿Cree que la actual sociedad de la información trae más problemas que ventajas?

-Estoy totalmente convencido de que sí. Yo no la llamaría ‘sociedad de la información’ sino todo lo contrario. Basta ver que no se habla abiertamente de las atrocidades de la industria petroquímica y sus grandes corporaciones. En cuanto a lo que nos ocupa, los SMS y el uso de la mensajería instantánea por internet, fomentan un claro aislamiento del individuo en el que los jóvenes son los más vulnerables.

-Usted critica abiertamente el hecho de que las empresas renueven el parque de teléfonos móviles en cuestión de meses.

-Sí, esa obsolescencia es muy perjudicial en varios aspectos, sobre todo en lo ecológico. Además, la democracia real sería que los usuarios se rebelasen contra esa dictadura comercial, hacer que las empresas fabricasen móviles con vida larga. Es perfectamente posible, pero choca con su política de mercado.

-Concretamente, tiene palabras muy duras para entidades como Nokia y Apple. ¿A qué se debe?

-Esas y otras muchas empresas multinacionales capitalizan los beneficios que obtienen y socializan las pérdidas, lo que se traduce en un crecimiento económico descompensado. Países como Vietnam o la Repúblca del Congo sufren esa política. La ética está reñida con el rendimiento.
Los jóvenes, en riesgo

-¿Qué perjuicios genera el uso masivo de las tecnologías de comunicación?

-Varios. En primer lugar, se empiezan a ver comportamientos compulsivos en torno a internet, los móviles y las consolas. El acceso a ellos es masivo, sobre todo por parte de los jóvenes. Además, en el uso del messenger se dan casos frecuentes de acoso, por no hablar de lo engañoso de su utilización. Casi se puede hablar de doble personalidad, al dar una imagen falsa de nuestra identidad, bien por timidez o por motivos menos confesables. Las consolas son menos peligrosas, pero el uso de muchos juegos fomenta violencia, sexismo y otras apologías poco recomendables.

-Usted ha llegado a decir que el abuso de estas herramientas es comparable al de las drogas. ¿Hay motivos de alarma?

-Puntualizo: me refiero al uso de drogas blandas. Y a que el lugar de los jóvenes es la calle, no estar encerrados en una habitación delante de una pantalla. La juventud es un colectivo grupal, desde un punto de vista sociológico, y la fragmentación en individuos les perjudica. Esa es la clave: las tecnologías manejan mejor a los individuos que a los colectivos, y por lo tanto estamos ante un fenómeno desmovilizador, de control.

-Por tanto, usted sostiene que el uso actual de las tecnologías es una forma de recorte las libertades.

-Sin lugar a dudas. El avance de las telecomunicaciones no trae necesariamente progreso, aunque haya ese lugar común de que nos van a hacer felices en un mundo bien comunicado. Hay un claro control sobre internet, ya que el cien por cien de emails pasan por un servidor donde son leídos. Los SMS, más de lo mismo. Y la esclavitud del móvil y del ordenador es perjudicial para la libertad del individuo, aunque nos vendan lo contrario. Debemos recuperar el trato directo, sin intermediarios.

 

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