31/12/11

Acabar l’any amb una bona reflexió: “No podemos dejar de pensar”

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Doncs això, acabem l’any i començem el seguent amb una reflexió d’en Jaume Funes i una il·lustració d’en Roto que parla per sí sola.

Feliç 2012.

SobreDrogues.net

“No podemos dejar de pensar”
Font: jaumefunes.wordpress.com
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Una de mis últimas actividades profesionales del año que termina fué compartir un encuentro con los educadores y educadores sociales de Galicia para hablar de la infancia, de los niños y niñas que tienen dificultades sociales, de las respuestas que se dan a sus necesidades. En medio de las vivencias angustiadas por las dificultades que la pobreza añade y de las irritaciones por la precariedad y la desaparición de recursos que supone el continuo recorte de servicios públicos, comencé mi participación con una advertencia: “no podemos dejar de pensar”. Con otras palabras: la precariedad de recursos no debe empobrecer la cualidad profesional de las respuestas. A menos recursos, más ideas y más coherentes.

Pensar profesionalmente las respuestas significa considerar, al menos, cuatro aspectos. En primer lugar, recordar que no vale todo, que todas las formas de atención a las personas no son iguales. No se puede confundir el pragmatismo de “hacer lo que se puede con lo que se tiene”, con dar por buenas respuestas que desprecian a las personas. Negar dinero para subsistir, negar el acceso a una oportunidad, puede ser una imposición económica, pero nunca puede significar hacer desaparecer un derecho, convirtiendo al otro en un pedigüeño que debería conformarse con menos. Pensar profesionalmente es seguir tratándolo como sujeto de derechos y canalizar lo mejor posible su indignación.

Pensar profesionalmente significa no transformar nuestras dificultades en sus problemas, nuestra falta de tiempo, habilidades o recursos en su patología. Significa seguir pensado la forma adecuada de dar respuesta preservando lo que se puede, sin inventarse actuaciones acomodaticias, sin negar la dosis básica de relación. Significa seguir ayudando al otro como persona ofreciéndole con humildad lo que se tiene.

Pensar profesionalmente es pensar y compartir. Tener siempre presente que un buen profesional es aquel que reflexiona, que contrasta y comparte con otros sus prácticas, que mira sistemáticamente la realidad para conocerla y para adecuar a ella que lo que hace. Quienes nos mandan tienen poder (a veces un poder que no se corresponde con el mandato democrático que recibieron o que considera sólo a una parte de la ciudadanía) pero no siempre se paran a pensar en el efecto de sus decisiones, o en la parte socialmente frágil que queda fuera de sus miradas. Un buen profesional responde a los encargos con ideas que iluminan panoramas, que permiten a los responsables descubrir realidades que desconocen u olvidan.

Pensar profesionalmente no es hacer la revolución. Tampoco significa cargarse sobre las propias espaldas las necesidades que van quedando insatisfechas. No debería significar abrasarse por la burocracia y el abandono institucional. Pero, para los profesionales de la intervención socioeducativa, pensar significa mantener viva la dosis mínima de utopía, no llegar a olvidar que las dificultades de las persona tienen siempre que ver con los contextos en los que se desarrollan sus vidas, seguir traspasando a las personas posibilidades de cambio, esperanzas de existencias diferentes.

Sería iluso pensar que con sólo pensar cambiaremos la realidad. Pero sería terrible que diéramos por buena la realidad que nos imponen dejando de ejercer esa capacidad. Trabajar con menos recursos a veces significa no poder trabajar y siempre significa poder hacer menos, por mucha imaginación e ideas que se le ponga. Las crisis pueden llevarse por delante prestaciones diversas, pero no deberían llevarse las ideas y las buenas prácticas que las sustentaban. En nuestras profesiones siempre hay un encargo, más o menos oculto, de control social. El problema llega cuando se convierte en función principal y, sin darnos cuenta, dejamos de ser profesionales de lo social para pasar a ser domesticadores sociales en tiempos de crisis. (Publicado como artículo en el Boletin del Colexio de Educadoras e Educadores Sociais de Galicia. http://ceesg.org/publicacions/boletin )

Font de la imatge: Roto. A el País. 31 de desembre de 2011.

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