6/7/15

El acompañamiento socioeducativo a adolescentes consumidores de cannabis en tiempos de crisis

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Resumen: La lectura sobre cómo estamos viviendo los usos adolescentes de la marihuana es (casi) siempre motivo de polémica: muchos consumo se leen como un problema; con visiones manipuladas; nos resistimos a aceptar que existen diferentes niveles y gravedades, y no todos son problemáticos; polarizadas: o se abstiene o se abusa; y utilizados como pretexto y excusa de otras problemáticas sociales y estructurales. En la mayoría de ocasiones se realiza un análisis de la realidad de las personas adolescentes, del fenómeno del consumo de drogas y de la prevención en general bajo parámetros propios de épocas pasadas. Y el escenario actual ha evolucionado bastante: tanto en la propia adolescencia y el propio consumo, las preocupaciones sociales, las perspectivas de futuro –por lo que se refiere a la más que posible regulación a medio plazo-, etc. Sin olvidar la actual situación social en tiempos de crisis. (Descarrega en pdf).

El acompañamiento socioeducativo a adolescentes consumidores de cannabis en tiempos de crisis by Jordi Bernabeu Farrús

Algunes parts del text (com a resum):

  • ‘Todo ello conlleva que se realicen discursos que acaban siendo los socialmente dominantes, simplificando aquello complejo: el consumo se vive como generalizado, normalizado, de fácil accesibilidad, en constante aumento, en edades más precoces y vivido como consecuencia de una mala gestión en el ámbito de la decisión personal, la relación grupal, el contexto social y una supuesta pérdida de valores proyectados en el hedonismo y la prioridad para el consumo fácil. La hoja de María no debe hacer sombra a problemas más graves y serios de los jóvenes y adolescentes. Más cuando en España, para los menores de 25 años, el desempleo se sitúa en un 49,5%. Traducido: uno de cada dos jóvenes de menos de 25 años en situación de poder trabajar no encuentra trabajo. Y los recortes en educación y la LOMCE ponen en peligro la supervivencia de itinerarios formativos y empleos para adolescentes excluídos del camino académico. En este sentido, los recientes datos aportados por la última Encuesta de Población Activa (EPA) nos enseñaban como durante el último año, la tasa de actividad entre los jóvenes de 16 a 24 años ha sufrido una leve disminución, consecuencia, principalmente, tanto de la precaria contratación como del exilio laboral al que se han visto obligados miles de jóvenes. Un casi obligado ejercicio social y esfuerzo que la Ministra de Trabajo significó con el cínico término de ‘movilidad exterior’. Posibles consecuencias: depresión o cabreo social. Con sus consiguientes respuestas: pasividad o rabia. Un interesante estudio de Giuliano y Spilimbergo (2009) nos enseña como aquellas personas que han vivido épocas de recesión económica durante su juventud tienden a favorecer un papel redistributivo e integrador del Estado para reequilibrar las desigualdades generadas por la economía. Con un elemento importante: vivir períodos de inestabilidad estructural en estas etapas correlaciona con un alto nivel de desconfianza hacia las instituciones de gobierno. Por lo que habría que empezar a encontrar algunas respuestas a determinadas preguntas: ¿cómo responder a esta situación de complejidad y de carácter estructural? ¿Cómo favorecer empleos que generen motivación? ¿Como dar respuesta a una situación compleja de malestares y dificultades, sin centrarnos en el consumo como fuente de éstos?’
  • ‘En cuanto a las drogas, actualmente el panorama es diferente al de años atrás. Así como las nuevas formas de exclusión e inclusión social. Nos recuerdan las encuestas (que a menudo se utilizan para criminalizar), y también muchos profesionales que conocen chavales (porque trabajan con ellos desde su día a día, en la calle, en la red …) que tenemos una generación de adolescentes-en comparación con sus precedentes-bastante tranquilos, conscientes y responsables en cuanto a drogas se refiere. Analizando con algo de detalle los últimos estudios Estudes 2012-2013), nos indican que entre los estudiantes, se registra una caida del consumo a partir de 2004 para todos los indicadores temporales. Se observa un ligero descenso de la continuidad en el consumo (número de personas que han probado la sustancia alguna vez en su vida y han continuado su consumo en el último año y en los últimos 30 días). ‘ Así pues tenemos, por un lado, unos chicos y chicas relativamente tranquilos en cuanto a su relación con el cannabis, y un posterior discurso que mantiene la alarma, que no alerta, sobre éste.
  • El consecuente discurso preventivo y de atención difícilmente responde a estas necesidades más evidentes: ¿cómo hacer que aquellas personas a las que nos dirigimos nos escuchen, o que les resultemos útiles? ¿Cómo pasar de grandes campañas a mensajes claros, cercanos y que generen responsabilidad? ¿Como establecer mecanismos de seguridad hacia prácticas problemáticas? ¿Como agrupar información, conocimiento, experiencia, utilidad de la información? ¿Cómo evitar que el modelo de ‘la información objetiva y de carácter científico’ sea el dogma dominante?’
  • ‘En resumen: el ‘piensa en ti, y tú decides’, al sé tú mismo, teniendo en cuenta lo que te rodea ‘; del “ya sé que me paso’ a ‘plantéate y motivado algunos cambios’; del ‘lo llevo bien’ al ‘llévalo mejor’; del ‘estoy estancado’ en el cambia de contexto ‘; del’ el problema son los porros ‘a’ el problema eres tú ‘, o del’ voy por libre ‘ a ‘ten pautas de uso’, del ‘estoy rallado’ a ‘administra tu el estado de ánimo’.’
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