26/6/12

Entrevistem a Eduardo Hidalgo: sobre l’Adenocromo i altres mites

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El company i amic madrileny (i que viu a Madrid) Eduardo Hidalgo -col·laborador d’aquesta web- ha escrit últimament dos llibres més que afegim a la seva extensa col·lecció:  10 mitos universales sobre drogas i Adenocromo -de recent publicació-). Ja el vam entrevistar quan va publicar Hedonismo Sostenible (recorda-ho clicant aquí) i avui hem compartit aquest àpat al xat. Un experiment delirant, si tenim en compte entrevistador i entrevistat ;-)

Colocarse con telas de araña, drogarse con pilas, engañar al alcoholimetro esnifando anfetamina, embriagarse con el aroma de las deposiciones humanas, flipar fumando pasta de dientes, alucinar con el adrenocromo hasta volverse loco… ¿mito o realidad? ¿verdad o mentira? ¿cierto o falso? ¿posible o imposible? ¿y Franco que opina de esto? ¿y usted, qué sabe al respecto? ¿las tendría todas consigo si alguien le preguntara sobre el asunto? Es más, ¿acaso las tiene alguien, quien quiera que sea? La respuesta (a la última pregunta) es: Sí. Hay alguien aquí que puede responder con rigor y sin titubeos a estas absurdas e inquietantes cuestiones; y lo tenemos al otro lado del Chat, de modo que… ¿qué hacemos? ¿qué harían ustedes? ¿perderían su precioso tiempo en hablar con un individuo versado en tan apasionante temática o dejarían correr el aire para seguir hablando de los adolescentes y las drogas? Los adolescentes; las drogas, las de toda la vida ¿verdad? Lo mismo que nosotros. Así que, «bye bye» al mitómano. Aunque, bueno… ¡No! Un momento; esperen, que ¿estas excentricidades y extravagancias insondables no son, precisamente, sobre las que comentan, cuentan, preguntan, juran y perjuran los chavales y las chavalas en el insti, en los foros, en las redes sociales y en cualquier espacio donde tienen la ocasión de hacerlo? Sip. En efecto. Así es, no se equivocan. Las mismas son. Las mismas que le dejan a uno descolocao, las mismas que –periódicamente- traen a los medios de comunicación de cabeza, las mismas que… vamos, que si, que son las mismas, no le den más vueltas. Las mismas sobre las que, en última instancia y por regla general, nadie tiene ni repajolera idea de por dondecogerlas ni soltarlas ni entenderlas ni explicarlas. De tal manera que, casi mejor, escuchemos al entendido en desvaríos puber-drogófilos. A ver si nos cuenta algo que nos pueda arreglar la papeleta en el próximo encuentro en la tercera clase de la “ESO”.

S. D. Good morning, Mister Downing.

E. H. Bon día, Signor Bernabeu.

S. D. El diablo cuando se aburre mata moscas con el rabo, ¿no es así?

E. H. Así dicen que es.

S. D. Y usted, mata muchas, ¿verdad?

E. H. Unas cuantas, ¿se me nota en la mirada de serial killer o qué?

S. D. En la de su último libro sí, aunque más bien pareciera que casi le matan a usted.

E. H. Pues también, no va usted desencaminado.

S. D. Y a todo esto, ¿a qué viene su último libro? ¿cuál es su razón de ser?

E. H. Es la continuación del anterior.

S. D. Demoledor. Demoledora -la respuesta- digo. Pero, si es tan amable, ¿podría contarnos algo más?

E. H. Ya lo han explicado ustedes mismos en la intro: mitos drogófilos, encuentros en la tercera clase, desvarios drogófilos, desbarres mediáticos, misterios del «más allá de las dronjas»…

S. D. ¿Y como es que, después de haber escrito libros serios –como Ketamina, Heroína, ¿Sabes lo que te metes? y Hedonismo Sostenible- le ha dado ahora por la paradrogología?

E. H. Ví la luz. Comprendí que si quería saber si me estaba perdiendo alguna de esas drogas que supuestamente habían descubierto estos chavales no tenía más o mejor opción que probarlas. Y eso hice.

S. D. ¿Y se colocó?

E. H. Si, pero no con esas.

S. D. Una experiencia insulsa y anodina, pues.

E. H. Para nada, monada: estúpidamente divertida y majaderamente reveladora.

S. D. Ahhh, y siendo así, ¿a quién se la recomendaría?

E. H. A nadie, querido.

S. D. Entonces, el libro, imagino que tampoco…

E. H. El libro sí.

S. D. ¿A quién?

E. H. A periodistas, educadores, preventólogos, drogabusólogos, canis, poligoneras, chonis, frikis, paputxis, mamasitas, webmasters, moderatas de foros, profes, profas, gafapastas, rastafaris, cañamitas, pitxurreros, satanistas, reptilianos, replicantes, conspiranoicos, abrazafarolas, diletantes y a… nuestro buen amigo Còmic (por mencionar a alguien con nombre y apellidos catalanes -un saludo, majo-).

S. D. No sabe usted ni nada… ¿Y por qué?

E. H. Porqué ¿qué?

S. D. ¿Por qué se lo recomendaría a esas personas y colectivos?

E. H. Vamos a ver, por partes y según corresponda a cada cual:

1 – Básicamente, para que no me vuelvan a preguntar sobre estos temas;

2 – Básicamente para que nadie pregunte más sobre estos temas;

3 – Básicamente para que si alguien incumple el punto 2 –que lo hará-, el interrogado esté en plenas condiciones de dar una respuesta correcta, rigurosa y… y… vaya, no me viene la palabra… bueno, en fin, qué más da: correcta y rigurosa, ¿qué más quiere?

S. D. Una ración de ensaladilla, por favor.

E. H. Que sean dos, gracias.

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  • Debora Gonzalez

    jajjjajaj… felicidades! por el libro y sobrevivir para contarlo!

  • Eduardo Hidalgo

    Gracias, Debora Gonzalez… me/nos matará la salpa.

  • http://www.facebook.com/people/Alejo-Alberdi/625003831 Alejo Alberdi

     A ver si nos vemos, émulo carpetovetónico de Hunter S. Thompson

  • Eduardo Hidalgo

     si, tío, ya toca verse las caras entre los carpetovetónicos y los caliginefóbicos. podemos usar este blog como tablón de anuncios para las citas/kedadas.

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