13/10/09

La guerra fallida contra el narcotráfico

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Font: Público. 12 d’octubre de 2009.
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  • Doble rasero. Mientras EEUU combate en América Latina el tráfico de droga por la vía militar, los ingresos de los narcos eluden el control en paraísos fiscales

Las consecuencias de la guerra a las drogas en América Latina están siendo desastrosas. Después de décadas de operaciones aéreas, prohibiciones, fumigaciones masivas y de asaltos en la selva seguimos siendo el mayor exportador de marihuana y de cocaína del mundo”. Esta reflexión realizada en voz alta por el ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, el pasado 22 de agosto, no sólo turbó el gesto de los asistentes a la pomposa sesión inaugural de la Comisión brasileña sobre Drogas sino que puso al descubierto la ineficacia de un sistema mundial que invierte miles de millones de dólares al año en armas y espionaje en este combate.

“La producción de opio y cocaína han aumentado y la capacidad de producir drogas sintéticas a gran escala se está desarrollando. Seguir la guerra contra el narcotráfico con más de lo mismo es ridículo”, afirmó. Cardoso clamó por “un giro global” de estrategia que incluya la despenalización del consumo del cannabis y puso como ejemplo los éxitos cosechados con esta política en países como Argentina y Ecuador. Algunos de los invitados se removieron en sus sillas.

Los sociólogos de la Universidad de Chicago, Michael Grossman y Kevin Murphy, que durante años han trabajado en el impacto del tráfico ilegal de drogas sobre las finanzas internacionales, hacen hincapié en que el cálculo económico es la clave de la lucha perpetua contra el narcotráfico, “ya que el objetivo no es erradicar las drogas de la faz de la tierra sino controlar la explotación de la inmensa riqueza que proporciona”.

Como el PIB de Guinea Bissau

Sólo la cocaína tiene hoy un valor en el mercado mayorista cercano a los 18.000 millones de dólares al año pero que, tras venderse al consumidor, se multiplica por cuatro hasta superar los 70.000 millones de dólares, según informes de Naciones Unidas. Una tonelada de esta droga cuesta en Europa 50 millones de dólares. “Una idea de la magnitud del problema es que seis toneladas equivalen el Producto Interior Bruto de Guinea Bissau que es el lugar de paso de toda la cocaína que se consume en Europa”, explica el responsable del desarrollo de programas de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga yel Delito (ONUDD), Amado de Andrés.

Un estratosférico capital líquido que el máximo exponente de la Escuela de Chicago, Milton Friedman, definió como “el resultado de ladesorganización de la codicia capitalista”, y que jueces y fiscales europeos han bautizado con el nombre de “Producto Criminal Bruto” en el Manifiesto de Ginebra sobre actividades ilegales rubricado en 1996.

El ejemplo más desolador de este combate es que mientras el Gobierno de EEUU, el principal consumidor de sustancias prohibidas del mundo, gasta al año más de 500 millones de dólares en preparar a ejércitos latinoamericanos contra las mafias, su insaciable industria vende por la puerta de atrás 730.000 armas que reportan unos ingresos de casi 13.200 millones de dólares, según un informe elaborado por el Senado estadounidense. El pasado año sólo el 0,6% de este arsenal bélico logró serintervenido.

Sin duda, el capítulo más clarificador del supuesto fracaso de esta estrategia contra las mafias del narcotráfico lo ofrecen año tras año el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), al auscultar el estado del lavado de dinero en los 73 paraísos fiscales que hay repartidos por el planeta, el nirvana del capitalismo salvaje.

Escándalo económico

Expertos del Banco Mundial calculan que las maniobras orquestales en la oscuridad de la economía global mueven un capital cercano al 5% del PIB mundial, hasta 1,5 billones de dólares. “Un auténtico escándalo económico”, como definen estos territorios regidos por la codicia sin escrúpulos algunas organizaciones no gubernamentales. El director de la ONUDD, el italiano Antonio Maria Costa, reveló recientemente que su organización tiene indicios de que el dinero procedente del narcotráfico “ha servido para salvar a algunos bancos del colapso provocado por la crisis financiera mundial al actuar como fuente de capital líquido”.

En América, una región en permanente observación internacional como productora y consumidora principal de drogas, congrega a 22 de los 73 de los paraísos fiscales del mundo que, según el Banco Interamericano de Desarrollo, blanquean 130 millones de dólares al año, el 6% del PIB regional.

Una de las aguafiestas oficiales de los informes económicos internacionales, la italiana Loretta Napoleoni, se pregunta en qué medida estas finanzas incontroladas profundizan el abismo entre ricos y pobres. “Asistimos a una economía sin justicia, sin reglas ni leyes, que trabaja en contra del concepto de democracia y la clase media. Todo se interrelaciona con la globalización”, indica en su libro Economía canalla.

El Banco Mundial y el FMI han sido casi obligados a revisar sus políticas extremadamente liberalizadoras hacia los paises productores de sustancias ilegales debido a que en muchas ocasiones sólo han servido para hundir mercados locales alternativos como el café en Colombia y no ayudan a romper la cadena de la miseria.

Por no hablar de las bienintencionadas ayudas al campesinado del mundo desarrollado, estatalmente protegido contra las crueldades de la competencia. ¿Cómo cultivar un kilo de café que se cotiza a 10 dólares por culpa de las políticas arancelarias mientras que idéntico volumen de hoja de coca se paga a 300 dólares en el mercado negro? En la respuesta está uno de los problemas.

La ONUDD acaba de completar un esclarecedor estudio en el que recuerda que uno de los efectos colaterales y corrosivos de la globalización ha sido facilitar el acceso al mercado mundial de traficantes de drogas, armas y seres humanos que se aprovechan de las sombras del sistema para prosperar. Como la mafia rusa, que compró toda la flota mercante de su país con los beneficios obtenidos del tráfico de mujeres de Europa del este.

Entre estos lucrativos negocios y el mantra de que sólo a tiros se ganará la guerra al narcotráfico, una mente no especialmente inclinada a la sospecha podría deducir que tal vez exista una relación directa entre mercado negro y las beneficios económicos, sobre todo ahora que la crisis global es la marca indiscutible de esta época.

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