25/3/12

‘La idea de un mundo sin drogas es absurda’: Miguel Darcy

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  • El diplomático pronostica que América Latina despenalizaría el consumo en menos de dos años.

Font: eltiempo.com
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“El punto de quiebre en el debate sobre la lucha contra el consumo y el tráfico de drogas en el mundo puede darse antes de tres semanas, cuando 34 mandatarios de países consumidores y productores de cocaína se reúnan en la sexta Cumbre de las Américas en Cartagena”.

Miguel Darcy de Oliveira, coordinador general de la Comisión Global de Política de Drogas, suelta esta frase con convencimiento, aunque admite, de inmediato, que Estados Unidos no hará parte de este histórico giro, al menos por ahora.

“El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, no va a tomar ninguna decisión antes de noviembre, porque podría perder votos (en las elecciones presidenciales)”, dice Darcy, encargado del lobby mundial en favor de la despenalización del consumo y la regulación del cultivo y el tráfico de todo tipo de alucinógenos.

Este diplomático de carrera trabaja en una pequeña oficina en Río de Janeiro (Brasil), junto con otras cuatro personas, con recursos de la fundación del expresidente Fernando Enrique Cardoso -líder de la Comisión-, Open Society Foundations -de George Soros- y donaciones del millonario inglés Richard Branson.

Con 600.000 dólares anuales de presupuesto, viaja por el mundo entregando su mensaje y reclutando a líderes como el exsecretario general de la ONU Kofi Annan, para que se unan a la cruzada en favor de la regulación y la despenalización. EL TIEMPO habló con este brasileño, quizá la persona que más conoce las políticas de drogas en el planeta, quien afirma que en las últimas cuatro semanas, gracias a los presidentes de América Latina, se ha avanzado más en el cambio de paradigma que en los últimos 40 o 50 años.

¿La Comisión Global promueve el consumo de drogas?

No queremos mandar ese mensaje. La comisión reconoce, en muchos casos, que el uso de drogas es malo para los individuos y la sociedad. Estamos en contra del consumo.

Entonces, ¿cuál es su posición?

La de reducción del daño. La idea de un mundo sin drogas, la idea de erradicar la droga por la fuerza es absurda, no tiene la menor posibilidad de ser ejecutada y ha causado una gran tragedia. Llevamos 40 o 50 años en eso y no hemos avanzado ni un milímetro.

¿Cuál es la propuesta?

Acabar con el énfasis de la represión, tanto de la producción como del consumo, despenalizar (no más cárcel para consumidores) y regular el cultivo y el tráfico, para acabar con el millonario negocio que financia mafias, corrupción y muerte.

¿Cómo sería la despenalización?

Un punto final en la criminalización de las personas que usan drogas pero que no hacen daño a otros. Si no provoca daño a otro, no es un criminal. Si es un dependiente de drogas, requiere ayuda.

En ese escenario, ¿los niños podrían comprar droga en las esquinas?

De todas maneras, la van a comprar si la quieren. Los ejemplos de Portugal y Suiza muestran que no se dispara el consumo, porque se trata como un problema de salud pública. Poner a la gente en la cárcel empeora todo, impide la acción de prevención. El prohibicionismo sólo le sirve al narcotraficante.

¿Latinoamérica está lista para esto?

Sin duda. Creo que en menos de dos años ya estará despenalizado el consumo en la región.

¿Cómo sería la regulación?

Esto es más complicado, porque es muy nuevo, y cada país tiene que encontrar la manera más adecuada para ponerla en práctica. Uno de los principales factores de fracaso de la política estadounidense de prohibicionismo es que, justamente, no hace diferencias: todas las drogas, en todos los países, en cualquier situación, tienen que ser reprimidas.

Pero hay marcos de referencia…

Claro. El tabaco es un ejemplo histórico: pasó del glamoroso símbolo de libertad y de afirmación individual a una sustancia a la que a nadie le cabe la menor duda de que es perjudicial para la salud. Está regulada, por país, por estado, hasta por cuadra, y bajó el consumo. Solo en Brasil disminuyó 50 por ciento en diez años.

¿Cómo dejó de ser tabú el tema de la legalización?

No podemos ser incoherentes con la realidad toda la vida. La evidencia del desastre de la lucha contra las drogas nos ha mostrado que debemos tomar otro camino.

¿Cómo se llegó al debate?

Primero, los expresidentes Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia) y Ernesto Zedillo (México) proclamaron, hace 4 años, el fracaso de la lucha contra las drogas. Luego, la Comisión Global habló explícitamente -en un informe entregado en Nueva York- de despenalizar y abrir la discusión sobre modelos de regulación. Y ahora, de manera sorprendente, los presidentes de América Latina le dieron al debate una posibilidad inesperada.

Con el presidente Santos…

Sí, fue el primer mandatario en ejercicio que dijo con todas sus letras: Colombia hizo lo humanamente posible para implantar el arsenal represivo que nos pidieron los Estados Unidos y eso no reduce ni la producción ni el consumo de la droga.

¿La cumbre puede ser histórica?

Sí, porque Colombia no está sola. El presidente Pérez Molina, de Guatemala (un general), dijo: ‘Para mí no hay duda, la única solución es regular la droga’. Luego, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, se reunió con los presidentes de Nicaragua, Panamá y Honduras a debatir la cuestión. Yo no tengo ninguna duda de que ellos van a tener una posición muy clara en la cumbre de Cartagena.

¿Países pequeños, como estos, podrán cambiar un debate mundial?

Pequeños, Suiza y Portugal, y han hecho mucho más. Pequeño, Bolivia, y hace unas semanas dijo Evo Morales, su presidente: “La hoja de coca, que es parte de nuestra cultura, ¿cómo pueden imaginar los americanos que es ilícita?”. Si el Presidente de Bolivia puede hablar de esa manera, imaginemos la masa crítica que se está formando en América Latina.

¿Podría haber represalias por insistir en este debate?

No creo. Primero, porque América Latina, México y Colombia en particular, tienen toda la autoridad moral para decirle a Estados Unidos: ‘Ustedes no pueden continuar con una política irresponsable, teniendo el mayor mercado consumidor de drogas del mundo, sin tener ninguna acción eficaz para combatir el consumo, mientras los problemas se quedan de este lado del mapa de América’.

¿Qué pasa con Estados Unidos?
Hay intereses económicos que sostienen el prohibicionismo

“El caso de EE. UU. es gravísimo, porque hay una esquizofrenia política: la sociedad está mucho más abierta a la legalización y algunos estados ya tienen leyes muy amplias al respecto, pero el gobierno federal está nublado por una ola conservadora que bloquea al Congreso -afirma Miguel Darcy de Oliveira-. Hay una falta de liderazgo muy grave. Pero ellos saben que esa política es insostenible. Hace cuatro años, en Washington, estuve en una reunión -presidida por el entonces subsecretario de asuntos americanos, Thomas Shannon- con 200 funcionarios estadounidenses y muchos dijeron: ‘Estamos convencidos de que esa política no funciona, pero hay un bloqueo institucional muy fuerte’. Los únicos que insisten en esa política son los que viven de ella: toda una burocracia que se nutre de la guerra de las drogas, personal, oficinas, delegados; las prisiones, que son administradas por privados, y las armas. Todos saben que el 90% de las armas de los narcos de México viene de Estados Unidos.

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