12/12/07

Les limitacions de la llei antitabac

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Sólo el 40% de los fumadores reconoce que nunca enciende un cigarrillo en espacios de ocio cerrados o si hay alguien que no fuma alrededor.

Font: consumer.es-Eroski

Transcurridos casi dos años desde la entrada en vigor de la Ley Antitabaco, una encuesta en la que han participado centros de salud repartidos por toda la geografía española confirma el limitado poder disuasorio de la norma por ella sola. Sólo uno de cada cinco ex fumadores encuestados reconoce haber dejado el hábito como consecuencia de la aprobación de la Ley. Y tan sólo el 20% de quienes fuman tiene en mente dejar de fumar.

El año 2006 se estrenó en España con una ley contra el tabaquismo cuyo fin principal era erradicar el hábito tabáquico o, lo que viene a ser lo mismo, que los fumadores dejasen de fumar. Con la entrada en vigor de la norma, un 36% de fumadores españoles se declaró partidario de dejar de fumar y se adscribió a consejos e incluso a tratamientos para abandonar los cigarrillos. Después de dos años, sin embargo, los frutos de la disuasión legal no parecen tan rotundos.

Una encuesta llevada a cabo por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) en centros de salud españoles revela que el 66% de quienes han intentado dejar de fumar no han aguantado ni una semana sin reacaer en el hábito. Para el 70%, según la encuesta, las campañas contra el tabaco apenas influyen en su decisión de dejar de fumar o seguir haciéndolo.

“Inténtalo”
«Los médicos seguimos apoyando la Ley, que a nuestro entender continúa siendo un elemento clave entre los factores que animan al fumador a intentar dejar el hábito; pero criticamos que no se haya aprovechado aún todo su potencial disuasorio», subraya Luís Aguilera, presidente de semFYC. Según Aguilera, se ha generado una corriente favorable al abandono que luego no se ha visto acompañada de un sólido apoyo institucional en la mayoría de las comunidades autónomas. La pasada primavera, la semFYC puso en marcha una campaña bajo el lema “Tú eres capaz. Inténtalo”.

En la encuesta han participado más de dos millares de ambulatorios y centros de salud bajo el patrocinio de la industria farmacéutica. «Pensamos que la falta de apoyo al fumador que se propone dejar de serlo está detrás de todos esos intentos de abandonar el hábito sin aguantar ni una semana sin fumar», explica Aguilera. Según la encuesta, un 31% ni siquiera aguantó 24 horas. Este experto insiste en que el tabaquismo es difícil de superar y en que el sistema sanitario debe realizar esfuerzos en dos direcciones: «por un lado, crear un clima favorable al abandono, y por otro tener en cuenta que en muchas ocasiones va a ser preciso el apoyo terapéutico para abandonar el hábito con éxito».

El seguimiento por parte del médico de familia o la enfermera, la prescripción de fármacos cuando sea necesario o la derivación, en casos excepcionales, a unidades hospitalarias especializadas en deshabituación, deben formar parte, según Aguilera, de la cartera de servicios del sistema sanitario público. «La atención a la deshabituación en España cuenta con muchos menos recursos que otros problemas de salud como la dislipemia o la hipercolesterolemia», asegura Javier Mataix, coordinador del Grupo de Abordaje al Tabaquismo de la semFYC. En opinión de Mataix, existe una desproporción «manifiesta» en relación con los medios que se destinan a «patologías menos graves».

La Ley en la calle

Los datos recogidos por la semFYC se refieren a más de 3.000 encuestas llevadas a cabo entre la última semana de abril y la primera de mayo. De los resultados se desprende que la Ley Antitabaco es objeto de valoraciones muy distintas entre fumadores y no fumadores. Para un 82% de estos últimos, ha sido un acierto; pero sólo el 16% de los primeros le da un aprobado. «Lo más preocupante es que quienes siguen fumando han dejado de percibir el lado positivo de la Ley; cuando se les formuló esta misma pregunta el año pasado hubo un 62% que calificó la norma de acertada», asegura Asensio López, coordinador de la encuesta.

Los pacientes consultados, a los dos años, no perciben que la tolerancia sea lo que predomine en la relación entre fumadores y no fumadores. «La controversia, e incluso el enfrentamiento entre unos y otros, irá a más mientras no haya cambios», dice. Para evitarlo, los expertos creen necesario seguir escrupulosamente la recomendación del Libro Verde Europeo de Espacios sin Humo, que aconseja restringir totalmente el consumo de tabaco en lugares cerrados con independencia de sus dimensiones. Aguilera hace también una advertencia a los políticos: «será preciso que las consejerías implicadas en las distintas comunidades autónomas no utilicen este asunto con fines políticos y de forma populista».

Para ilustrar lo difícil del proceso, Mataix recuerda que siete de cada diez fumadores vive una relación contradictoria con el tabaco: «quiere dejarlo, pero le cuesta mucho tomar la decisión de forma definitiva». Las campañas, según los expertos, hacen mal en remarcar al fumador la realidad de dicha contradicción: «experimentan, entonces, incomodidad y malestar». A juicio del experto, las campañas que respetan a los fumadores terminan teniendo un impacto más favorable sobre el abandono.

PERFIL CON HUMO

La encuesta de la semFYC afirma que el fumador español consume una media de 15 cigarrillos al día y que ha pensado, al menos en el 66% de los casos, dejar el tabaco en alguna ocasión. Buena parte (63%) le concede mucha importancia al horizonte de abandono y uno de cada cinco (20%) reconoce no tener ninguna confianza en sus posibilidades para lograr dicha meta. Los médicos de atención primaria son los profesionales que más demandas de ayuda han tenido desde que la Ley entró en vigor.

Según López Santiago, «hay que recordar a los fumadores que no están solos, que millones de personas en España han dejado ya de fumar, y que cada día son muchos los que lo intentan». Datos de la encuesta avalan que en este último año han intentado dejar de fumar cerca de dos millones y medio de españoles. Con todo, los resultados de la encuesta apuntan a que un 53,9% de los fumadores tienen todavía poca confianza en poder dejar de fumar.

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