1/7/14

Marihuana y fracaso escolar: La carta que no ha publicado La Vanguardia

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N’Oriol Romaní ha escrit aquest text a propòsit de La Contra de La Vanguardia de Miquel Casas que portava com a titular: Fumar marihuana lleva al fracaso escolar y a la psicosis“. Sort que l’amic Oriol s’encarrega de desmontar els principis d’aquesta entrevista en la que, una vegada més, sota el paradigma de l’evidència científica, s’inocula força ideologia.

Señor director,

La interesante entrevista de La Contra del pasado 16 de junio al Dr. Miquel Casas, al lado de análisis muy razonables y compartidos por muchos investigadores, contiene algunas afirmaciones que creo vale la pena matizar.

No banalicemos, la marihuana no lleva al fracaso escolar; hay estudios empíricos que demuestran que la misma proporción de fumadores adolescentes en contextos distintos se relacionan con niveles de fracaso escolar absolutamente dispares. La variable determinante no es la marihuana, es el entorno social en el cual se consume, y cuanto más seguro es éste (en el sentido de una intensa vida comunitaria, buenos servicios públicos, redes asociativas densas, cuidado de la cultura, presencia de valores no capitalistas, etc.) menos fracaso escolar existe. Lo que pasa, es que algunos adolescentes más vulnerables, sea por problemas personales, pero sobre todo los más marginales, en situaciones de exclusión social y traumas emocionales, fuman como forma de “auto-medicación”. Y está claro que fumar marihuana seguramente no les ayudará, pero no confundamos los términos y seamos serios desde el punto de vista científico: no se pueden confundir correlaciones complejas con simples relaciones causa-efecto. Encima, culpando a los adolescentes y/o a sus padres, justificamos el feroz ataque al estado social que existe actualmente: que exista el fracaso escolar y otras enfermedades y traumas es culpa de las drogas, no de unas políticas dirigidas a desmantelar los servicios públicos y a propiciar unas condiciones de vida cada vez más difíciles e inestables.

Otro aspecto que quiero comentar es el del “poco diagnóstico” del TDHA en España, según él. En un estudio sobre los malestares de los adolescentes se ha confirmado que precisamente la respuesta de medicar dichos malestares es un gasto inútil y contraproducente, pues no se responde a la demanda de los adolescentes, que es sobre todo que alguien les escuche, y además se les enseña que, ante un malestar, una pastilla te lo soluciona: y luego les decimos “nen, no et droguis!”… y ojo, que los adolescentes captan muy bien las contradicciones de los adultos. En este país, con muy poca fuerza para resistirse a las presiones de las multinacionales farmacéuticas, se ha abonado mucho más el “pastillamen” que no las terapias psico-sociales, de probada eficacia.

El problema es que para entender algo de las drogas no podemos centrarnos sólo en las sustancias, por un lado, y las personas, por el otro. Las intensas interrelaciones entre contextos, sujetos y sustancias no es sólo un estribillo que podemos admitir superficial y condescendientemente desde el poder biomédico, si no un modelo complejo de análisis muy útil, pero que exige miradas interdisciplinares y no admite atajos simplistas.

Atentamente

Dr. Oriol Romaní

Coordinador del Master en Antropología Médica y Salud Global de la URV

Barcelona, 19 de junio de 2014

(Font: http://observatoriodrogas.org/2014/06/30/marihuana-y-fracaso-escolar-la-carta-que-no-ha-publicado-la-vanguardia/)

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