6/10/09

"Ni saluda al llegar a casa, va directa al ordenador"

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Font: ABC. 4 d’octubre de 2009.
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«Tengo que contestar»; suena casi a necesidad. Laura acaba de llegar a casa. Está sedienta, pero sus pasos se dirigen a su habitación. «Lo odio»; no es una confesión dirigida a su peluche favorito, sino un insulto al ordenador. Se está encendiendo. Tarda unos minutos. Listo. «¡Qué bien!» Tiene cinco mensajes privados, ocho comentarios en su tablón, el doble en sus fotos y tres peticiones de amistad. «Tengo que contestar»; ahora se trata de pura satisfacción.

Como Laura, nueve de cada diez jóvenes usan las redes sociales a diario, bien desde su hogar o desde su centro de estudios. Chatean, escuchan música, ven vídeos o buscan información académica. «Las valoran de manera positiva porque les mantienen conectados a sus amigos», asegura Francisco J. García, director de la Fundación Pfizer.

La adicción, el acceso a contenidos inapropiados, el acoso o la falta de privacidad son algunos de los riesgos que encierran las redes sociales. «Los adolescentes los conocen, y muy pocos se han sentido amenazados. De hecho, el 70% de ellos admite navegar solo», comenta García, que ofrece los datos de la encuesta realizada a 1.000 chicos de entre 12 y 20 años y a sus progenitores.
«La gran mayoría de padres no sabe que sus hijos crean sus propios perfiles en internet facilitando nombre, edad o teléfonos. Tienen, además, un relativo desconocimiento acerca del número de amigos que poseen éstos dentro de las redes -una media de 116-, así como de la frecuencia con que las emplean», concluye García.

Brecha tecnológica

«Ya ni saluda al entrar. Lo primero que mira es su cuenta. Está más distraída de lo normal en el plano escolar. Sólo le interesa lo que pasa en su mundo virtual. A veces entro en su cuarto para colocar ropa y leo lo que escribe, pero rápidamente quita la pantalla», comenta resignada Clara. Es la madre de Laura, y reconoce que su hija entiende mucho más de tecnología que ella. Existe una brecha generacional de 27 puntos en el uso de las nuevas tecnologías, según el estudio.

«Los padres están legitimados para consultar las páginas que visitan sus hijos y detectar si se meten en sitios inadecuados, por ejemplo, por su contenido erótico o xenófobo», señala Arturo Canalda, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. «Mis hijas saben que curioseo el historial del ordenador; tal vez con esto sólo evito que accedan a webs dañinas en casa, pero por eso el siguiente paso es concienciar a los amigos de mis pequeñas», continúa.

“Donde no llegamos los padres lo hacen los valores. Los niños que han interiorizado buenos principios afrontan con mayor solvencia los posibles riesgos de la red», apostilla Pedro Nuñez Morgades, antecesor de Canalda.
Convendría vigilar esa «mayor intensidad» con la que los jóvenes afirman vivir lo virtual, sostiene Carlos Giménez, catedrático de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha comprobado que la realidad les parece «más aburrida y menos variada».

Muy laborioso, en cambio, supone inspeccionar un disco duro intervenido: un funcionario tarda un mes, explica Enrique Rodríguez, inspector-jefe de Protección al Menor. «Todos debemos ser vigilantes de las redes sociales, para que se utilicen con el fin para el que fueron creadas y no caigan en lo mismo que otras -descargas de videos porno-».

«Todos somos sordomudos en Tuenti»
«Por primera vez había encontrado un espacio donde era igual que el resto. Su deficiencia no le condicionaba», relata Ícaro Moyano, director de Comunicación de Tuenti, en relación con un muchacho con deficiencia auditivo-verbal. «Este joven sordomudo me contaba en su carta que gracias a las redes sociales había aumentado muchísimo su número de amigos. Precisamente porque en Tuenti todos somos sordomudos; leemos y escribimos». El aislamiento, además, es incompatible con un perfil en internet. Si uno se encierra en casa no tiene nada para compartir. La plataforma de Ícaro Moyano registra la subida de dos millones de fotos al día: «Para hacerlas hay que salir a la calle. El sábado, de hecho, es el día de menor tráfico». El problema surge cuando un menor cuelga una imagen suya en internet, que pasa a ser de todos. Así lo explica el spot del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid con frases como «Anoche soñé contigo» o «Al natural me gustas más».

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