17/1/12

UNED – Prevención de drogodependencias

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Us deixem aquest reportatge que hem trobat per la xarxa i que ens ha semblat prou interessant.

Font: RTVE.es
Accedeix a la font original clicant aquí.

“El consumo de drogas, como una vertiente más de la pauta consumista de nuestro estado de bienestar, es sin embargo, una de las facetas más problematizadoras de la extensión de nuestros deseos, desde el momento en que se convierte en agente modificador de las conductas humanas normalizadas y en motivo de desdicha para los consumidores y para las personas que conforman su entorno social. Cuando el consumo de drogas se convierte en una dependencia, nos encontramos con una situación multidisciplinar a la que atender, en ocasiones, demasiado complicada, por la múltiple derivación de sus afecciones.

Es en este marco, en el que cobra especial importancia el concepto de prevención de drogodependencias, para evitar, en primer lugar, el consumo de drogas, y para controlar el grado y la frecuencia del consumo, cuando éste ya se ha comenzado a dar. Los recursos educativos se convierten en este sentido, en el primer agente de acción real, para prevenir y paliar los terribles efectos generados por una situación de drogodependencia.”

Utilitza l'enllaç curt per les xarxes socials:
  • http://www.facebook.com/people/Alejo-Alberdi/625003831 Alejo Alberdi

    “Siegel conceptualiza la búsqueda y el uso de sustancias psicoactivas
    como un impulso natural, concretamente como el cuarto impulso, que, aun
    siendo adquirido (como lo son los miedos, los apegos sociales o el
    poder), en lugar de innato (como el impulso a satisfacer la sed, el
    hambre y las pulsiones sexuales), funcionaría con la misma fuerza que
    los impulsos primarios, siendo biológicamente inevitable y, en
    consecuencia, irreprimible. Es por ello que, según este autor, a pesar
    de los costes y desventajas que el consumo de drogas puede conllevar
    para animales y personas, «las leyes de la evolución, incluso con la
    ayuda de las leyes prohibicionsistas del Homo sapiens, no han conseguido
    evitar que aparezca en todas las épocas y en todas las culturas».

    De hecho, siendo la autoadministración de sustancias psicoactivas una
    conducta que aparece de forma tan consistente y persistente en tantas y
    tan variadas especies y a lo largo de tantos miles de años, los
    mencionados investigadores no albergan dudas respecto a que la
    intoxicación ha tenido que ser necesariamente beneficiosa para las
    especies, debiendo haber tenido y teniendo todavía un valor evolutivo y
    adaptativo. Lo que de momento nadie ha conseguido vislumbrar certera y
    definitivamente es cuál es exactamente ese valor. Siegel apunta que,
    «apareciendo la intoxicación en un rango tan extenso de contextos
    genéticos, parece plausible que esté inextricablemente asociada a alguna
    otra cosa con un claro valor de supervivencia». Afirma, asimismo, que
    «aquello que buscan las personas que toman drogas es lo mismo que buscan
    cuando no las toman (placer, estimulación, relajación, alegría,
    evasión, revelaciones místicas, etc.). Son los mismos afanes, deseos,
    carencias y aspiraciones que generan y que guían gran parte de nuestro
    comportamiento», de tal manera que, sencillamente, «las plantas y
    sustancias psicoactivas son empleadas como herramientas para satisfacer
    esas motivaciones», dándose el caso de que la motivación o necesidad
    última que trataría de satisfacerse con el cuarto impulso sería la de
    «sentirse diferente», teniendo la orientación del cambio, (relajación,
    estimulación, etc.) una importancia secundaria.

    Samorini, por su parte, afirma que «salirse de comportamientos básicos
    ya conquistados (alimentarse, reproducirse) tiene sus costes, pero a la
    vez, abre posibilidades adaptativas nuevas».

    Así pues, en última instancia, lo que unos y otros investigadores vienen
    a sugerir es que la conducta de consumir drogas y de intoxicarse
    estaría íntimamente ligada y sería una expresión más de las conductas de
    exploración y de búsqueda de sensaciones, suponiendo ambos unos
    comportamientos arriesgados (bastante más que limitarse a satisfacer
    estrictamente las más básicas necesidades fisiológicas sin salirse ni un
    ápice del renglón ya marcado y prestablecido), pero teniendo ambos,
    también, un enorme y evidente potencial evolutivo y adaptativo, pues las
    grandes recompensas (así como, lógicamente, los grandes tortazos) son
    un privilegio reservado exclusivamente a quienes se atreven a explorar
    nuevos horizontes (y de esto el Homo sapiens sapiens sabe mucho).

    A la hora de poner fin a este apartado, quedémonos, pues, con esto: la
    autoadministración de drogas es una actividad natural que viene siendo
    practicada desde tiempos inmemoriales por todo tipo de animales
    inferiores y superiores, incluidos los humanos. Debido a su extensión
    universal entre todo tipo de especies, es esperable que cuente con un
    valor adaptativo, posiblemente ligado a los beneficios de las conductas
    de exploración (que, evidentemente, también tienen sus costes)”.

    http://m.meneame.net/story/drogas-salvaron-deporte/1#c-67

  • http://www.facebook.com/people/Alejo-Alberdi/625003831 Alejo Alberdi

    Si el consumo de drogas PROHIBIDAS (que continuamente se confunde con el uso problemático o adictivo en este reportaje) fuera “una vertiente más de la pauta consumista, etc.” se promocionaría hasta en la sopa como el resto de los bienes de consumo, y no es precisamente el caso,

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