21/7/11

Protocol d’atenció a familiars d’abusadors o de depenents de drogues o altres conductes addictives

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Font: Servicio Extremeño de Salud. PIDCA 2008-2012.
Descarrega’t la guia en pdf clicant aquí (web PNSD)

El trastorno adictivo, sea de tipo comportamental o derivado del consumo de sustancias tóxicas, suele constituir una fuente de problemas no solo para quien lo mantiene sino también para su entorno: familia, amigos, compañeros de estudio o de trabajo, etc.. Puede alterarse la dinámica familiar, social y laboral,  encontrándose, con frecuencia, el mayor desequilibrio en la primera. Los familiares se hallarán afectados a diferentes niveles: físico, psicológico (conductual, cognitivo, emocional) social y familiar. etc.

“…desde hace algunos años se considera a la intervención familiar como uno de los factores que más contribuye al éxito de los procesos terapéuticos en adicciones…”. “…la familia que colabora en el tratamiento consigue mejores resultados tanto en la recuperación de una dinámica relacional más sana como en el fomento y mantenimiento de los avances efectuados por el miembro adicto”. (Palacios, L, documento no publicado).

Pero no siempre es así, y a veces esta colaboración puede ser inadecuada convirtiéndose en un obstáculo para el proceso terapéutico del propio paciente, y conllevando un aumento del malestar del familiar. En este documento se expone la intervención terapéutica con los familiares implicados/afectados por el problema adictivo de uno de los miembros del sistema familiar, para lo cual se parte de la realización de una clasificación y descripción de los
mismos; se aportan instrumentos de evaluación, pautas terapéuticas y sesiones de intervención.

La clasificación de los familiares se realiza teniendo presente dos variables:

a) la colaboración en el proceso terapéutico del adicto, y
b) los síntomas de malestar que padece el familiar afectado.

De aquí, que el presente protocolo se base en la existencia conjunta de dos líneas de trabajo independientes, que en determinados casos pueden ser simultáneas, y casi siempre complementarias:

• Una, consistente en facilitar pautas terapéuticas al familiar como apoyo a la persona con adicción.
• Otra centrada en el apoyo y asistencia al propio familiar (su proceso terapéutico).

En determinados casos, los síntomas del familiar concluirán en un diagnóstico propio, tema que ampliamente es tratado en este documento.

Por tanto, no se trata de abordar con los familiares, solo los factores que aumentan o disminuyen el riesgo de consumo de drogas, sino que se aboga por otorgarle un mayor protagonismo a la familia, independientemente del proceso rehabilitador, o del momento en que el afectado esté. Habida cuenta de la dificultad que ello entraña dado que en muchas ocasiones el bienestar de la familia parece estar exclusivamente determinado con la evolución, abstinencia o consumo del familiar.

¿Siempre será conveniente la colaboración del familiar?

La participación de la familia es conveniente y necesaria en la mayor parte de los casos. El profesional evaluará la conveniencia o no de contar con la colaboración de determinados familiares que presenten algunas de estas situaciones:

• Padres muy ancianos o enfermos.
• Miembros con actitud destructiva, hacia el paciente y no dispuestos al cambio.
• Menores.
• Familiares que han perdido el contacto durante años.
• Familiares con trastorno adictivo o trastorno mental grave no estabilizados.
• Casos especiales.

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